Bilbao – Nuevo concepto de farmacia, Farmacia Marta Gamarra

Una farmacia centenaria del Casco Viejo de Bilbao revoluciona la atención al cliente con un robot que almacena y reparte los medicamentos

23.11.08 –
La botica del futuro

Marta Gamarra comprueba el funcionamiento del revolucionario aparato. / PEDRO URRESTI

En la Plaza Nueva de Bilbao está la farmacia del futuro. Una de las boticas más antiguas de la villa – fundada en 1901 por el doctor Artaza- ha sido la primera en implantar un robot de última tecnología que puede revolucionar el concepto de atención al ‘cliente-paciente’. La farmacéutica Marta Gamarra se hizo cargo del establecimiento el pasado junio, pero las condiciones del local le obligaron a realizar una reforma profunda. No se arredró y, tras tres meses de obras, este otoño ha abierto al público un local que incorpora aparatos que parecen salidos de una película de ciencia ficción.
Sin duda, el más llamativo es un ‘dispositivo de almacenamiento caótico’, que, pese a lo que parece indicar su nombre, es todo menos desordenado. La máquina se encarga de organizar y almacenar los productos según su tamaño y la frecuencia con la que se venden, además de servirlos mediante un ascensor hasta el mismo mostrador de la farmacia.
Almacén ‘caótico’
En este almacén robotizado caben hasta 10.000 referencias, cuando lo normal en una farmacia de tamaño medio son unas 5.000. La máquina hace inventario automáticamente y es de gran utilidad para gestionar los stocks y los pedidos. Por si fuera poco, se limpia sola.
El invento ha permitido a Marta Gamarra aprovechar al máximo el espacio reducido de su rebotica, y reservar la mayor parte del local para ofrecer servicios al cliente, como tomar la tensión, analizar la piel o los niveles de glucosa y colesterol. Y lo más importante es que «el tiempo que antes pasábamos buscando en los cajones el producto requerido, ahora se lo dedicamos íntegramente al cliente», afirma esta profesional, que se ha propuesto marcar la diferencia en la calidad del trato que dispensa a sus clientes.
La inversión ha sido importante. El coste total del almacén caótico y la puesta a punto, que ha sido encargada a la firma Tecnilab, asciende a unos 180.000 euros, aunque Gamarra se muestra satisfecha con el resultado. «Es una instalación hecha a medida, ya que las características de esta farmacia eran un poco especiales», afirma. El mantenimiento es muy sencillo y de él se hace responsable la empresa instaladora.
Los clientes están encantados. «Al principio se quedaban un poco extrañados cuando me pedían algo y veían que me quedaba con ellos, preguntándoles cosas, en vez de ir a buscarlo al almacén», reconoce la boticaria, «pero luego alucinan con el invento y agradecen el tiempo que ahora les puedes dedicar a ellos».
La atención de siempre
Y es que es mucha la competencia en el sector. A las diez farmacias en funcionamiento sólo en el Casco Viejo, se unen otros establecimientos que venden productos «de parafarmacia». El consejo profesional que ofrece el farmacéutico es su mejor arma, y Marta Gamarra es consciente de ello. Por eso no ha escatimado en una inversión «que no se puede calcular cuando se va a amortizar», pero que marca la diferencia con otros establecimientos.
El objetivo de esta tecnología tan moderna es, precisamente, poder ofrecer «la atención de siempre», algo muy importante para una de las boticas con más solera de Bilbao, en cuyos libros recetarios pueden rastrearse los miembros de varias generaciones de las mismas familias. Muchos se mantienen fieles a esta farmacia desde que abrió sus puertas, allá por 1901.

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